Estrés, fatiga, dolor de espalda y cuello o problemas visuales son algunas de las patologías que primero asociamos a actividades laborales. Sin embargo, aunque quizá sean las más frecuentes, no suelen ser las más preocupantes, ya que, una vez solucionadas, no impiden al trabajador seguir desarrollando su carrera. Esto no ocurre en todos los casos, ya que, por ejemplo, las personas que han sufrido un episodio cardiovascular no siempre pueden volver a su rutina laboral sin más.
Al pensar en profesiones de riesgo, una de las primeras figuras que nos viene a la cabeza es la de un conductor profesional. Nuestra legislación establece que, si se ha sufrido un
infarto agudo de miocardio, la obtención o renovación de todos los permisos de conducir será denegada, a excepción del permiso de clase B. Por lo tanto, todos los conductores de vehículos pesados y de transportes públicos ya no pueden seguir ejerciendo su profesión, después de haber sufrido un accidente cardiovascular importante.
Estas limitaciones también las tienen que tener en cuenta los pilotos que han de someterse a exhaustivos reconocimientos antes de obtener su licencia, así como otras profesiones que han de pasar pruebas físicas como los bomberos o los policías.
Actuar antes de enfermarLas mutuas están trabajando para establecer cuáles son los marcadores de
riesgo cardiovascular antes de que el trabajador enferme y, de esta manera, poder actuar lo antes posible ante ciertas patologías. Así, tanto Ibermutuatur como Fremap, en colaboración con la Universidad Europea de Madrid, lanzarán en el año 2010 unos ambiciosos estudios, encaminados a mostrar cuál es la situación real en la población laboral española sobre tabaquismo, peso, altura, IMC (índice de masa corporal), edad, perímetro abdominal, tensión arterial, hipertrofia del ventrículo izquierdo, ejercicio físico, consumo abusivo de alcohol, antecedentes familiares y medición del colesterol y los triglicéridos.
Controla los factores de riesgoHay muchas cosas que podemos hacer por nuestra salud cardiovascular. Así, es importante controlar los factores de riesgo modificables: abandona el tabaco, controla los niveles de colesterol y glucosa en sangre, mídete la tensión arterial, mantén tu peso ideal y haz ejercicio físico de manera regular.
¿Sabías que…La edad también juega un papel relevante a la hora de sufrir un accidente cardiovascular como un
infarto. En los hombres la alerta salta a partir de los 40-45 años, sobre todo si no han prevenido los factores de riesgo, mientras que, en las mujeres, es a partir de la menopausia.
Es importante cuidar nuestro corazón, pero esta premisa se convierte en imprescindible cuando ya padecemos una enfermedad cardíaca y desarrollamos una profesión que afecta a la seguridad de terceras personas.